Innovaciones para una Agricultura Resistente al Cambio Climático
Esta semana se celebró el Día Mundial del Agua, un día para reflexionar sobre el futuro incierto de este esencial recurso. En los últimos años, el cambio climático ha alterado los patrones de lluvias, generando períodos de sequía más prolongados e intensificando fenómenos climáticos extremos.

Un ejemplo de ello es el tren de borrascas que ha sacudido a España este marzo de 2025. Estudios recientes alertan sobre la creciente aridificación del país, debido a la reducción de la cantidad de precipitaciones, en contraste con un aumento de lluvias torrenciales en periodos puntuales.
Esto es un fenómeno que nos afecta a todos, pero que sobre todo pone en un desafío a la agricultura, dejando en evidencia la necesidad de evolucionar hacia modelos más sostenibles que optimicen el uso del agua y se adapten a estas condiciones cambiantes.
Cultivo de Especies Resistentes a la Sequía y la Salinidad
El uso de cultivos resilientes, adaptados a suelos áridos y salinos es una de las estrategias más efectivas para reducir el consumo de agua en la agricultura.
- Salicornia: Esta planta halófita es capaz de crecer con agua de mar, lo que la convierte en una alternativa sostenible en regiones afectadas por la salinización del suelo. Además, almacena agua dulce de las lluvias para aguantar grandes temporadas de sequía, por lo que no necesita ser regada para poder prosperar. Es rica en minerales como magnesio, potasio, calcio y yodo, además de contener antioxidantes y fibra, lo que la convierte en una opción nutritiva para el futuro de la alimentación.
- Quinoa: Originaria de los Andes, la quinoa ha sido cultivada durante siglos en terrenos montañosos y áridos con precipitaciones mínimas. Gracias a su raíz profunda, puede absorber la humedad del suelo en condiciones de sequía extrema. Esta capacidad de crecer en suelos pobres y salinos la convierte en un cultivo estratégico frente al cambio climático. Además, es una fuente de proteínas, aminoácidos esenciales y fibra.
- Mijo: Este cereal, se cultiva en suelos pobres y áridos, y requiere un 70% menos de agua que el trigo o el arroz. Su rápido ciclo de crecimiento y su tolerancia a altas temperaturas lo hacen ideal para climas extremos. Nutricionalmente, el mijo es rico en hierro, magnesio y vitaminas del grupo B.
- Amaranto: Es un pseudocereal que prospera en suelos áridos y necesita poca agua para poder crecer. Su capacidad de adaptación a climas extremos lo convierte en una alternativa sostenible para la agricultura en zonas afectadas por la sequía. Además, es una fuente excepcional de proteínas de alta calidad, minerales como el calcio y el hierro, y antioxidantes, lo que lo hace un alimento altamente nutritivo.
Riego Inteligente con Tecnologías Avanzadas
Las nuevas tecnologías están a nuestro alcance para poder optimizar nuestro trabajo en innumerables sectores, y la agricultura no es la excepción. Gracias al análisis de datos y a la inteligencia artificial, podemos optimizar el uso del agua en la agricultura, reduciendo el desperdicio y siendo más eficientes en el riego. Incorporar estas innovaciones da como resultado un cultivo más sostenible.
- Sensores de humedad en el suelo: Miden en tiempo real la cantidad de agua que necesita cada cultivo.
- Drones y satélites: Proporcionan imágenes y datos detallados del estado del suelo y las plantas en tiempo real.
- Riego por goteo solar: Aprovecha la energía solar para bombear agua directamente a las raíces, reduciendo las pérdidas por evaporación.
La combinación de estas herramientas mejora la productividad agrícola a la vez que preserva este recurso vital.

Uso de Aguas Residuales Tratadas para Riego
El riego con aguas regeneradas es una alternativa sostenible que permite ahorrar millones de litros de agua dulce, a la vez que mejora la fertilidad del suelo, gracias a los nutrientes presentes en el agua regenerada.
- Ahorro de agua dulce: En lugar de destinar agua potable al riego, se aprovechan recursos ya utilizados.
- Mejora de los suelos: Las aguas regeneradas contienen nitrógeno, fósforo y otros nutrientes que pueden reducir la necesidad de fertilizantes sintéticos.
- Reducción del impacto ambiental: Disminuye la descarga de aguas residuales en ríos y mares, evitando la contaminación y promoviendo un mejor aprovechamiento del agua.
Soluciones Basadas en la Naturaleza
Aprovechar los procesos ecológicos para mejorar la eficiencia hídrica en la agricultura, no solo ayuda a conservar el agua, sino que también favorece la biodiversidad y regenera los suelos.
- Agroforestería: Es una técnica que combina árboles, arbustos y cultivos en un mismo terreno, imitando los ecosistemas naturales para mejorar la productividad agrícola. Las raíces de los árboles estabilizan el suelo, evitando la pérdida de nutrientes y humedad. La sombra de árboles y arbustos evita la evaporación y disminuye las temperaturas extremas.
- Cubiertas vegetales: Consiste en el uso de plantas de bajo crecimiento, como tréboles o gramíneas, para cubrir el suelo entre los cultivos principales. Esta técnica reduce la evaporación, aumenta la capacidad del suelo para retener agua y proporciona refugio a insectos polinizadores y microorganismos beneficiosos para la fertilidad del suelo.
- Regeneración de suelos: Mediante el uso de compost, que aporta materia orgánica para mejorar la estructura del suelo y su capacidad de retener agua; o de biochar (carbón vegetal activado), un material poroso que ayuda retener agua y fertiliza el suelo.
Conclusión
El cambio climático y la creciente crisis del agua dulce nos impulsan a repensar nuestra forma de cultivar alimentos. Ante la escasez de recursos y el crecimiento de la población, es esencial adaptar nuestras formas de generar alimentos a unas más sostenibles y consecuentes con el entorno. Cultivar especies resistentes a la sequía y la salinidad, mejorar la eficiencia del riego mediante tecnologías innovadoras, e integrar soluciones basadas en la naturaleza, son pasos fundamentales hacia una agricultura más resiliente y sostenible.
Solo mediante la innovación constante, el compromiso con la sostenibilidad y la colaboración, podremos asegurar la producción de alimentos sin comprometer los recursos naturales que nos sustentan. El futuro de la agricultura, de los alimentos y por tanto de la población, depende de nuestra capacidad para adaptarnos y proponer soluciones creativas y responsables.

Escrito por Sara Montaner. Nos apoyamos en tecnología de IA.